
Inician con la venta de chelas en calles o de dulces afuera de escuelas y terminan armando una red delictiva que corrompe, incluso, a las autoridades en Tlalpan, Iztapalapa o Benito Juárez, entre otras; un legado sanguíneo marcado por la violencia Para información más detallada visítanos en https://www.eluniversal.com.mx/
Publicar un comentario